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LA PIEDRA QUE HACE SOPA

Cuando asistía a la escuela primaria, una maestra nos narró un cuento que enseñaba sobre solidaridad. En momentos de crisis, este cuento (de origen Belga) vuelve con fuerza para enseñarnos que se puede salir de toda situación desfavorable usando el ingenio.

Por Diego Pasjalidis – Experto en Estrategias e Innovación, Fundador de INSPIRATIVA

Érase una vez, un soldado que volvía de la guerra. Llegó a un pueblo, un día de mucho frío. El soldado, agotado y hambriento, se acercó a una de las primeras casas que divisó y pidió algo para comer.

Una humilde anciana le respondió – No tenemos nada, ni siquiera para nosotros.

Siguiendo su camino, el soldado probó suerte en la siguiente casa para pedir un trozo de pan.
– No tenemos ni para nosotros – le volvieron a decir.
-¿Al menos, tienen una olla? – preguntó el soldado.
– Sí, tenemos una gran olla de hierro.
-¿Tienen un poco de agua? – siguió preguntando el soldado.
– Claro que sí- le contestaron.
– Muy bien – dijo el soldado – llenen la olla de agua y pónganla al fuego, porque yo tengo una piedra especial, la piedra que hace sopa. Todos se reunieron alrededor del soldado para ver la mágica piedra.
La dueña de casa llenó la gran olla con agua y la colocó sobre una fogata que habían preparado. El soldado sacó una piedra de su bolsillo, una piedra que parecía bastante común, y la arrojó a la olla.
– Ahora, dejémosla hervir – dijo el soldado. Ansiosos, todos se sentaron a esperar que el agua hirviera; mientras otros vecinos curiosos se acercaban a comprobar lo que ya se estaba circulando en el pueblo: había una piedra mágica que fabricaba sopa.
– ¿Podrían darme una pizca de sal? – preguntó el soldado. Uno de los vecinos corrió a su casa y ofreció la sal, que el soldado colocó en la olla. Nuevamente todos se sentaron alrededor de la olla a esperar el milagro.
– Si alguien tuviera un par de papas, le vendría muy bien a esta sopa – comentó el soldado.
– Yo tengo algunas en mi casa, ya las traigo – dijo otro de los vecinos. Mientras el soldado las colocaba en la olla, contaba las aventuras que había pasado durante la guerra.

Al probar un poco con la cuchara, dijo – Creo que unas zanahorias le darían un sabor más interesante. Nuevamente, un vecino acercó sus pocas zanahorias a la olla.

Mientras el soldado revolvía la preparación, recordaba el rico sabor que su abuela le daba a sus sopas, poniendo un par de cebollas y un ajo.

Mientras seguía contando sus historias, sin parar de mezclar y con el pueblo revolucionado con la piedra milagrosa, el soldado seguía consiguiendo ingredientes.
– Ya falta poco – decía el soldado.

Mientras el pueblo se agrupaba alrededor de la olla, un hombre había llegado con dos perdices que había cazado horas antes.
– Eso sería excelente! – dijo la mujer del hombre, mirando al soldado buscando su aprobación. – las perdices pueden terminar de nutrir el preparado! –

Al fin la sopa estuvo lista, y todos pudieron comer de ella y la encontraron realmente deliciosa.
– Que rica sopa! – dijo un vecino. – Es una piedra milagrosa! -dijo el cazador. Todos celebraban el logro de la piedra.
– Siempre que la usen de la misma forma, van a obtener el mismo resultado – dijo el soldado, y se las obsequió.
El pueblo, feliz porque no volverían a pasar hambre, despidió agradeciendo el importante obsequio del soldado.
Antes de ingresar al siguiente pueblo, el soldado tuvo la suerte de encontrar otra piedra que hace sopa.

¿Cuál es tu piedra?
Cada vez que me topo con emprendedores o empresarios que reniegan de los aspectos negativos del entorno, les menciono este cuento. Los desafío a encontrar la piedra que hace sopa.
Una empresa, independientemente del tamaño que posea, cuenta con recursos (tangibles e intangibles) que, si nos ponemos a mirar con detenimiento, no son muy diferentes a los de otras organizaciones. Entonces, ¿por qué algunas empresas son más exitosas que otras?. Porque supieron preparar su sopa.

Crisis es oportunidad, pero nadie quiere enfrentarse a una crisis. ¿Será porque nos obliga a salir de nuestra área de comodidad? ¿Será porque nos exige a ser más innovadores?

En el camino emprendedor, como en el del soldado, siempre encontraremos varias piedras. Lo importante reside en nuestro punto de vista de la realidad.

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