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EMPRENDEDORES: ¿Dar el pescado o enseñar a pescar?

Aunque la famosa cita nos impulsa a enseñar a pescar, a veces es mejor dar el pescado. En el mundo de los negocios, encontrar el socio adecuado también es un arte.

Por Diego Pasjalidis (@diegopasjalidis) – experto en estrategias e innovación

 

¿Cuántas veces hemos necesitado ayuda? ¿Cuántas veces nos la han pedido? Lo cierto es que no somos omniscientes, y la vida nos pone a prueba con nuevos y diversos desafíos que, para enfrentarlos, contamos con nuestros recursos, capacidades y habilidades.

Algo de lo que compartimos en el artículo “Ascender no es crecer” (http://wp.me/p43BBi-6S) es que necesitamos saber, querer y poder para enfrentar, aprovechar o superar cada situación con la que nos encontremos. Pero ¿qué sucede cuando nos falta algo que “saber, querer y/o poder” para aprovechar una oportunidad o superar una amenaza?

 

Ante la urgencia, ¡da el pescado!

La urgencia nos obliga a solucionar una situación de forma inmediata, caso contrario podría empeorar, o desaparecer la oportunidad. Es allí en cuanto nuestra estrategia será conseguir a la persona adecuada que nos entregue el pescado. Alguien que conozcamos y que sepamos que nos puede dar lo que necesitamos, sea esto conocimiento, una herramienta, o una asistencia emocional. Ese es nuestro pescado, que calma nuestro hambre.

En casos de urgencia, debemos ser hábiles a la hora de detectar socios, aliados, colegas que puedan satisfacer nuestra necesidad vital. En este caso, “enseñar a pescar” hasta incluso puede resultar mortal: el hambre, la falta de recursos inmediatos para atender necesidades inminentes, no nos deja tiempo (ni energía) para el aprendizaje.

 

¿Es importante y no urgente?, ¡enseña a pescar!

La importancia representa a todo aquello que es interesante, conveniente, o puede serlo a futuro. Lo importante es el “norte” de nuestra estrategia, y representa nuestros anhelos, deseos o misión.

Es allí en donde debemos buscar asistencia para que “nos enseñen a pescar”. Sabiendo lo que necesitamos para completar nuestro “saber, querer y/o poder” recurrimos a aquellos que puedan ser entrenadores, asistentes o asesores para el desarrollo de nuestra actividad.

Aprender a pescar es una experiencia en sí: no se trata dolo del “saber hacerlo” (eso puede aprenderse de un libro) se trata del “poder hacerlo”, mediante la práctica, emulando la experiencia de otros que ya han transitado por ese camino.

La importancia nos permite algo que la urgencia no: aprender, planificar y entender los procesos involucrados en cada desafío.

Es justamente cuando todo está calmo, el momento más adecuado para aprender, comprender, practicar y planificar. No solo para alcanzar nuestra metas sino también para que, ante una urgencia o emergencia, podamos reaccionar adecuadamente.

 

Urgente e importante

“Las 3 cruces inspirativas” (http://wp.me/p43BBi-ae) consideraron la urgencia e importancia como un par determinante a la hora de tomar decisiones.

En este caso, quedarían reformuladas de la siguiente forma.

 

pescarono

 

En cada etapa de tu vida, de tu negocio o emprendimiento:¿qué situaciones urgentes, importantes, no urgentes y no importantes encuentras? ¿quién podría ser el socio, asistente o colaborador que pudiera ayudarte a superar o aprovechar una situación en cada cuadrante?

 

A veces es tan bueno dar el pescado para calmar el hambre del día, como enseñar a pescar y calmar el hambre del resto de la vida.

 

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