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DISNEY TENÍA RAZÓN!

Se puede ser exitoso en dinero, en felicidad, en plenitud… en lo que deseemos. Actualmente, la tecnología pone al alcance de cualquier persona, independientemente de sus recursos y capacidades, el lograr sus objetivo. Nuestra única responsabilidad es tener sueños y objetivos.

Por Diego Pasjalidis (@diegopasjalidis), experto en estrategias e innovación, Fundador de INSPIRATIVA

En un principio, podríamos citar fines del Siglo XIX y comienzos del XX, los empresarios eran solo aquellos quienes disponían de fuertes sumas de dinero para montar sus plantas industriales, con inversiones en maquinarias y grandes planteles de personal.

A mediados del Siglo XX surgió otra “raza” de empresarios, dedicados fuertemente a la comercialización y agregado de valor a los productos que otros fabricaban. No requerían grandes inversiones en infraestructura como antes, aunque sí en capital de trabajo (financiero) para publicidad y logística, además de su capacidad de abrir y desarrollar mercados.

Antes de iniciarse el Siglo XXI, con el desarrollo de internet, comenzaron a surgir los nuevos empresarios: personas que, sin capital necesario para montar un negocio – mucho menos una empresa -, sin personal, y con un puñado de conocimientos de programación, comenzaron a crear grandes imperios comerciales. Demás está citar empresas como Facebook, Google, Amazon y tantas otras que surgieron de un concepto y, casi de inmediato en términos históricos, se convirtieron en negocios mundiales.

El futuro es 100% Disney

La famosa y célebre frase de Walt Disney “Si puedes soñarlo puedes hacerlo…” hoy tiene más vigencia que nunca, y no solo se considera una lección de optimismo, esperanza y motivación. Hoy ES realidad.

Actualmente, las tecnologías de información y comunicación (TICs) se sigue afianzando: acceso gratuito a internet, mejor tecnología a menor costo, menores requisitos de conocimiento tecnológico de los usuarios para desarrollar sitios, mayor información libre y disponible para desarrollar cualquier idea, son los principales elementos que hoy nos toman de los hombros, nos miran a los ojos y nos dicen “todo depende de lo que sueñes”.

Así, encontramos personajes que se hicieron famosos por un video casero en YouTube; nuevos cronistas surgidos a partir de Blogs gratuitos; nuevos emprendimientos colaborativos que han logrado su clientela a través de Facebook, y la lista continúa.

Nosotros somos la única excusa

¿Cuál es tu sueño? ¿Cuáles son tus pasiones? ¿Qué harías si no necesitaras trabajar de lo que haces para obtener dinero? Son algunas de las preguntas que pueden ayudar a nuestro cerebro a recordar “eso” que nos motiva, que nos gusta, y que – por viejos paradigmas tales como “no tengo el dinero”, “no tengo contactos” u otros similares – hemos dejado de atender por años.

Existen miles de aplicaciones, plataformas, herramientas – muchas de ellas sin costo – que permiten literalmente a cualquier persona desarrollar cualquier negocio, siendo el único límite la imaginación.

El proceso

La INSPIRACIÓN es el primer elemento, la chispa creativa, que nos mueve o nos inquieta para hacer algo que nos gusta o interesa. La fuente de inspiración la podemos encontrar en cualquier lugar: libros, WEB, leyendo casos de éxito de otros emprendedores, preguntándonos “¿qué es lo que la gente necesita?”, etc.

Luego, entra en juego la CREATIVIDAD, la posibilidad de imaginar varios caminos para llevar a cabo la idea. Aquí, las TICs nos permiten acceder a miles de casos similares para emular, adaptar, y/o que nos permiten descartar o aprobar ideas a través de la experiencia colectiva.

El proceso se completa con INNOVACIÓN, es decir, haciendo real la idea que – hasta entonces – estaba en un papel. Nuevamente, las TICs nos permiten acceder a datos de mercado, conocer preferencias de los potenciales clientes, acceder a encuestas gratuitas o asistencia on line que nos permita sortear esa principal barrera existente entre el decir y el hacer.

Finalmente, que la idea implementada se convierta en negocio. Aquí se requiere la ESTRATEGIA para entender el público objetivo, los canales de comunicación, venta, los potenciales aliados y sponsors del proyecto. Podemos desarrollar infinidad de modelos de negocios a partir de una misma idea: por ejemplo, un autor puede vender un libro de forma tradicional; o lanzar un libro gratito en formato digital con el auspicio de varios anunciantes que desean acceder al público emprendedor de forma masiva.

El techo debe repararse antes de que llueva, por lo que los únicos responsables de ese futuro maravilloso en el que nos gustaría estar, somos nosotros mismos: ¿Qué harían si no tuvieran miedo?

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