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Pasado y futuro del transporte público de pasajeros

El 10 de enero de 1919 se creaba la Unión Tranviarios, que se convertiría en el primer sindicato nacional del transporte. Es por ellos que en esta fecha se celebra el Día de los Trabajadores del Transporte de Pasajeros. Sobre la evolución de estos transportes públicos opinó para Télam Diego Pasjalidis, director de Ingeniería Industrial en la Fundación UADE.

El 10 de enero se celebra el día de los Trabajadores del Transporte de Pasajeros, fecha que alude a la conformación de la Unión Tranviarios, el primer sindicato nacional de la actividad, en 1919.

En nuestro país, el primer transporte público terrestre mecánico que existió fue el ferrocarril, inaugurado en agosto de 1857. Luego, en 1863 surgió el tranvía de tracción a sangre y a posteriori (1870) se inauguraron las dos primeras líneas de tranvías urbanos.

El subte, por su parte, surgió en 1913 con la inauguración de la que hoy se conoce como Línea A, siendo la primera línea de subterráneos que se construyó en América Latina, en todos los países de habla hispana y en todo el hemisferio sur.

En el caso de los taxis, el inicio de la actividad en Buenos Aires se remonta alrededor del año 1914, luego de crearse la primera ley de patentes para los carruajes de alquiler, transporte reservado para aquellos pasajeros que podían costearlo.

Pero, tras la creación de la primera línea de ómnibus de larga distancia en 1922 y junto a la competencia que les generaban los tranvías y subte, los taxistas debieron usar el ingenio para encontrar una respuesta a la merma de clientes.

Fue así que en 1928 nace el “auto-colectivo” (tal vez la primera explotación comercial de lo que hoy se conoce como car pooling) un grupo de taxistas decidió realizar un recorrido fijo anunciándolo con un cartel en su parte delantera y permitiendo subir a más de un pasajero, ofreciendo destinos como el hipódromo, presentaciones artísticas, o llevar gente a las canchas de fútbol los domingos, cobrando una tarifa fija a cada pasajero.

Con la desaparición del tranvía, este servicio se convirtió en el primer medio de transporte de la población, absorbiendo muchos viejos recorridos, y debiendo luego carrozar los coches para incluir más pasajeros, dando así origen al colectivo que hoy conocemos.

Como observamos, el transporte público fue algunas veces causa y otras consecuencias de la evolución tecnológica y social de nuestro país, encontrándose hoy en un nuevo punto de inflexión, en donde convergen aspectos ambientales, tecnologías de comunicación y alternativas de movilización, por el momento, menos formales.

Regulaciones locales y nacionales obligan a reconvertir a eléctricos a los colectivos. Las aplicaciones celulares para pedido de taxis cambian el negocio de los radiotaxis; mientras que otras controlan los tiempos y velocidades de los micros. Sustitutos como UBER agregan competencia al mercado; mientras que prototipos de autos autónomos aspiran a convertirse en alternativas futuras para una demanda cada vez más exigente que busca disponibilidad, precio, seguridad y calidad, y todo a la vez.

Si le hubiera contado este futuro a mi amigo colectivero de los 80’s, que cortaba boletos, recibía dinero y daba el vuelto con su maquinita de monedas mientras conducía, seguramente me hubiera dicho que estaba loco. En cambio hoy, este chofer me miraría a los ojos y lo único que me preguntaría sería ¿Cuándo va a ocurrir?

viejo-colectivo

(*) Director de Ingeniería Industrial en la Fundación UADE. Autor del Libro Inspiración Extrema

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