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Pros y contras de emprender (como nunca te lo contaron)

En momentos en donde se promueve el espíritu emprendedor fuera y dentro de las empresas, mucho se habla de las aptitudes y actitudes que hay que tener para lanzarse a esta apasionante mundo.

Por Diego Pasjalidis, autor del libro best seller en management “Inspiración Extrema”. Director de la Carrera Ingeniería Industrial (UADE)

Cada vez más personas se animan a dar el paso hacia la independencia, y vemos como sus historias inspiran a otros a seguir sus pasos… pero es solo una parte de la historia, porque el 90% fracasa y no tiene la posibilidad de hacer oír su voz.

No hay recetas ni recomendaciones sobre que es mejor, si emprender o ser empleado, ya que depende de los conocimientos, experiencias y habilidades de cada uno, a la vez que están condicionados por historias de vida, responsabilidades familiares, formación educativa y edad, entre otros.

¿Cuáles son las alternativas de aquellos empleados que están pesando dejar la relación laboral?

La primer pregunta que nos debemos hacer en esta situación es ¿para qué? vamos a hacerlo. Si buscamos emprender para ganar más, podemos estar equivocados ya que muchos de los emprendedores le dedican más de 12 horas a su negocio, todos los días, para acceder a ingresos similares a los de un empleado que trabaja 8hs de lunes a viernes.

¿Deseas irte porque no toleras más los caprichos de tus jefes? Tengo algo que decirles: al emprender tendrás que lidiar con muchos otros caprichos: proveedores, canales de venta, clientes… Estarás lidiando con varios jefes, todos diferentes, a la vez que si consiguen una mejor alternativa a la tuya no dudaran en dejarte a un lado.

Irse por el simple hecho de estar disconforme con el clima actual no es un buen consejo. Para salir de la relación de dependencia no debemos enfocarnos en lo mal que estamos, sino en que haremos, como desarrollaremos nuestros sueños y cuanto esfuerzo estaremos a hacer fuera. No es un ascenso, es un cambio y – como tal – tiene sus pro y contras.

Por un lado debemos evaluar el ingreso que obtendrá sobre el esfuerzo en tiempo, stress y tareas a realizar para obtenerlo. También, tendremos que tener en cuenta la posibilidad de crecimiento futura, ya que – por ejemplo – en actividades asociadas a la asesoría es difícil y riesgoso trasladar clientes a terceros, por lo que el techo de crecimiento lo determina el tiempo individual.

El tiempo ocioso también es algo que debemos analizar, después de todo, ¿para qué trabajamos si no podemos disfrutar de la vida?.

Un aspecto importante a tener en cuanta, y tanto más importante será de acuerdo a la responsabilidad que una persona tiene (deudas, familiares a cargo, costos fijos, etc.) es la continuidad de sus ingresos en caso de alguna eventualidad que le impidiera trabajar por un lapso de tiempo (una enfermedad o accidente limitante, una demora en un viaje, un problema del entorno económico transitorio, etc.).

Además de otros aspectos asociados a la satisfacción de la actividad elegida y el grado de seguridad relativa que esta tiene, nos enfocamos en aspectos asociados al bienestar futuro como son los ahorros que podemos tener en cada actividad, para cualquier eventualidad u oportunidad, y la posibilidad de subsistencia que tendremos al retirarnos o jubilarnos de la misma, es decir, cuanto de ese nivel de ingresos y bienestar podremos sostener una vez que nos hayamos jubilado.

El siguiente cuadro resume, a mi entender, estas diferencias:

Por esto ningún consejo general es válido si no conocemos realmente los intereses y necesidades de cada persona. Muchas veces sugiero hacer un mix de actividades que permitan, como si invirtiéramos en diferentes acciones, ganar experiencia, reducir o morigerar el riesgo y realizar una prueba de cuan bueno somos en las nuevas funciones y, específicamente, si en ellas encontramos una fuente que nos permita sustentarnos.

Una pasión puede transformarse en un hobby o en una actividad no rentada. Un enojo, puede llevarnos a tomar decisiones apresuradas basados en el “quiero salir de…” sin pensar “me estoy metiendo en…”. Emprender no es un nivel superior ni inferior al de ser empleado. Emprender no es evolucionar hacia “trabajo cuando quiero y no tengo jefes”. Emprender es, también, “trabajo cuando puedo y tengo varios jefes a los que debo conformar”, “debo atender mi negocio y ver que hace el mercado para adaptarme permanentemente”, “debo saber que la suerte de mi negocio no solo depende de los bueno que yo sé, sino de factores externos que no puedo controlar”

¿Qué es más importante? Ser astronauta, construir un cohete, tener una empresa que fabrique insumos para cohetes, ser un empleado de la NASA… Cada uno tiene una función y predisposición, y todas son iguales de importantes y cada una con sus beneficios, limitaciones y riesgos.

Elijan lo que elijan, que sea con felicidad que es lo único que justifica cualquier decisión.

 

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