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Tres claves de Ingeniería para resolver problemas en tu negocio

Ser Ingeniero es saber usar el ingenio para resolver problemas reales o crear nuevas oportunidades para mejorar el mundo. Para ello, utilizamos el conocimiento científico para aplicarlo a productos, procesos, una empresa, un emprendimiento o la sociedad en su conjunto.

Por Diego Pasjalidis, autor del libro Inspiración ExtremaDirector de Ingeniería Industrial y Licenciatura en Gestión Ambiental en la Fundación UADE

 

Existen algunas técnicas que los ingenieros usamos y que pueden estar al alcance de todos para resolver muchos problemas y desafíos de la vida cotidiana.

La primera de ellas consiste identificar la causa raíz del problema y una buena forma para detectar las mismas es preguntarnos varias veces ¿por qué ocurre esto?

Al hacernos esta pregunta dejamos de enfocarnos en lo que ocurre para observar cuales son las causas que hacen que esto suceda. De esta manera, si generamos ideas para mejorar cada una de las causas estaremos aumentando la posibilidad de solucionar el problema general.

Otra técnica propone identificar el producto, los procesos y las personas involucrados en un problema u oportunidad. Normalmente tendemos a mirar todo bajo una misma óptica, lo que nos hace tomar decisiones con bajo potencial creativo. Si tenemos un almacén y no vendemos lo suficiente, lo primero que no viene a la mente es comparar nuestros precios (atributo del producto) con la competencia. Pero podemos lograr mejorar nuestro desempeño si analizamos en qué podemos mejorar, ser más eficientes o diferentes en los procesos de cobranza, venta, entrega, difusión; y/o qué otras personas podemos sumar de forma de agregar un diferencial: ¿podríamos sumar a los encargados de edificios para que organicen compras comunitarias entre los vecinos? En volumen obtendrían un mejor precio, el almacén podría comprar con mejores condiciones, y se podría atraer a las personas para que hagan otros pedidos puntuales en nuestro comercio.

Una tercera herramienta nos invita a dividir un problema en pedacitos para entender las partes componentes del mismo. Normalmente, ante un problema, las personas nos sentimos sin saber qué hacer porque “se nos va de las manos”.

Si les pidiera que construyan un “dron” seguramente dirían que es algo imposible para muchos de ustedes. Ahora, si les pido a una persona que consiga 70 tornillos, a otro 2 metros de cable de una determinada dimensión, a algún otro le enseño cómo vincular una pieza con otra… así vamos armando una lista de ingredientes, procesos y responsables, en donde la suma coordinada de actividades simples permiten obtener resultados complejos.

Lo mismo ocurre cuando una persona no consigue cambiar de trabajo. No debemos ver el problema como “no consigo empleo” sino dividirlo en pequeñas partes como: ¿el currículum es claro y demuestra tus diferenciales?, ¿te postulas para los perfiles adecuados?, ¿tus entrevistas son efectivas?, etc. A partir de allí podremos conseguir recursos o personas para que nos ayuden a mejorar cada pequeña parte, lo que contribuirá a mejorar el todo.

Si definimos bien un problema estaremos a la mitad de camino de resolverlo. Para lo demás, requerimos herramientas que nos ayuden a analizar y a estimular nuestra creatividad.

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