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SI NO HAY PLUS, NO HAY PROPINA

¿Cuánto dejamos de propina? Es una pregunta que nos aparece en algún momento de nuestras vidas al viajar, al asistir a algún restaurante, o cuando el botones de un hotel lleva nuestras pertenencias a la habitación. ¿Cuál es la función de la propina? ¿Corresponde darla siempre?

Por Diego Pasjalidis – Experto en Estrategias e Innovación (fundador de inspirativa.com)

La Real Academia define propina como “agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio” y “gratificación pequeña con que se recompensa un servicio eventual”. Es decir, detrás de la propina hay un reconocimiento a un plus valor por un servicio entregado.

Existen rubros, culturas y países en donde conocer la propina justa es importante para no sentirse mal, ni hacer sentir mal a quien espera un gesto de nuestra parte.

Restaurantes
El mozo o camarero percibe un salario por su servicio, pero su contrato implícitamente considera a las propinas como parte del ingreso. Esto, a mi entender, es un error de concepto. El tomar el pedido y servir la mesa de los comensales es el trabajo que el mozo debe hacer bien, con calidad, atención y respeto, y por ello es pagado por su empleador.
El valor extra está dado por la calidez, las sugerencias, la preocupación e interés con que sirven a la clientela. Esto los hace merecedores de alrededor del 10% del valor consumido.
Hoy en día es común dejar la propina igual, como si fuera una obligación o una costumbre aceptada, pero el hacerlo implica acostumbrarnos a pagar por un plus que no recibimos.

Botones
Miramos de reojo al botones para que no se nos acerque a tocar nuestro equipaje porque, si lo hiciera, nos generaría un problema moral: ¿le tengo que dar propina? ¿Cuánto?
En los hoteles, tal y como ocurre con la gastronomía, el personal de asistencia llamado “botones” cobra un sueldo para ayudar a la comodidad de los pasajeros. Aunque algunos hoteles ya han reducido o eliminado esta figura, es común encontrarlos en hoteles de mayor prestigio. El valor que pagamos por la habitación ya incluye todos los servicios del hotel, los utilicemos o no, y sin embargo nos sentimos incómodos cuando el botones nos lleva a la habitación, nos habla, nos muestras las prestaciones del hotel, nos recuerda el horario de desayuno, coloca cada valija en su lugar… y se acerca a la puerta diciéndonos ¿necesita algo más?. Ese momento que algunos superan victoriosos sin ningún tipo de culpa, a muchos los obliga a sacar dinero de su bolsillo.
No existen parámetros establecidos, pero una referencia aceptable es considerar el monto equivalente al 10% del costo de una noche.

Taxis
¿Cuál es el plus valor de un taxi? En el caso que un chofer nos brinde asesoramiento de lugares a donde asistir, nos espere o nos ayude con nuestro equipaje, la propina justifica su aparición. En este caso, nuevamente aparece el número mágico del 10%.

Delivery
En este caso, en donde realmente existe un esfuerzo adicional por acercarnos nuestro alimento, un viernes a la noche, con frío o lluvia, y esperarnos a que abramos la puerta, parece que la propina es más reacia a aparecer. Según consulta entre trabajadores de delivery, muy pocos clientes le dejan una propina y – aquellos que lo hacer – no supera el 5% en promedio.
¿Cuál es la justificación a esta costumbre? Parece que el delivery man es un commodity, un transporte o intermediario, y nada tiene que ver con la prestación de servicio. En este caso, con más razón que un camarero, las propinas aceptables deberían rondar el 10% del valor de compra.

¿Por qué 10%?
Si bien es algo aceptado mundialmente, el 10% parece estar relacionado con el diezmo, un concepto que se remonta al pasado, equivalente a lo que se le pagaba al rey sobre el valor de las mercaderías que se comercializaban y llegaban a los puertos, o entraban y pasaban de un reino a otro. También el diezmo se relaciona al aporte de una parte de los ingresos que los fieles ofrendaban a la Iglesia.

Si bien existen países en donde la propina es parte del servicio y se incorpora a la cuenta, aun en muchos otros es un tema que está en discusión.

¿El 10% es un número mágico?
De un reciente estudio desarrollado por inspirativa.com entre ejecutivos y emprendedores de Argentina, se llegó a una curiosa relación para notar la coherencia y consistencia en la vida cotidiana.

Aunque el estudio no es determinante, busca cualitativamente identificar si el estilo de vida de una persona es más o menos adecuado, teniendo en cuenta algunas variables relevadas.

Por ejemplo, el valor del automóvil debería rondar el 10% del valor del inmueble en donde la persona vive (no importa si la vivienda es propia o alquilada). Por su parte, la heladera adecuada representaría el 10% del valor del automóvil, o el 1% del valor del inmueble.

Por otra parte, para conocer cual es la vivienda más coherente para vivir, los ingresos familiares anuales deben ascender al 10% del valor de la misma. Por ejemplo, en una familia que ingresan $15.000 mensuales, al año representan $180.000. Es decir, esa familia estaría en una propiedad adecuada cuando su valor de mercado no supere los $1.800.000 (independientemente si alquilan o son propietarios)

Finalmente, las vacaciones adecuadas son las que nos podríamos permitir tomar destinando el 10% de nuestros ingresos familiares anuales.

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